Propuesta pedagógica 
Tomando como referencia la legislación vigente respecto al currículo básico de la Educación Infantil, los criterios de nuestro Proyecto Educativo y los rasgos característicos de su alumnado, el equipo docente analiza, reflexiona y establece los criterios de prioridad referentes a las capacidades y potencialidades a desarrollar en los niños y niñas, así como la metodología pedagógica que desarrollamos.

Nuestra metodología
Haga click para ampliar la imagen En la educación de los primeros años, los diferentes métodos suponen un marco para la intervención educativa que aporta criterios para organizar los objetivos, los contenidos, la organización del aula, la agrupación, la participación de los niños, la intervención de la educadora y de las familias y la evaluación, entre otros aspectos del currículo.
La metodología con enfoque globalizador no puede depender de un modelo único de educación para lograr sus fines. Las necesidades individuales y del grupo, los objetivos y los contenidos necesitan propuestas didácticas flexibles para abarcar un abanico amplio y diverso de actividades para cada concepto educativo. Las educadoras realizan la planificación educativa por medio de unidades didácticas o temáticas, centros de actividad o de interés, talleres, rincones, proyectos, etc. Desarrollamos nuestro método teniendo en cuenta los siguientes principios metodológicos básicos:
• Cada niño tiene características individuales que le diferencian del resto. La educadora se apoya en diferentes estrategias didácticas, según las áreas fuertes y débiles de los pequeños, para promover el proceso enseñanza-aprendizaje.
• La motivación es un requisito imprescindible para que se produzca el aprendizaje. Sólo aprende el niño que desea aprender. Aprovechamos el potencial motivacional del pequeño para mantenerlo y acrecentarlo gracias a una labor educativa entusiasta, amorosa y creativa.
• Procuramos que cada niño tenga oportunidad de conseguir algo de éxito en la actividad, de este modo desarrolla la autoestima adecuada que promueve el aprendizaje.
• Conocemos el nivel de desarrollo previo de cada pequeño, actuando sobre la zona de desarrollo potencial ya que es el modo idóneo de posibilitar el aprendizaje. Para conseguirlo, planteamos actividades coherentes con el nivel evolutivo y, con la ayuda, guía o colaboración del adulto, estimulamos el dominio de otras actividades de mayor complejidad. Prestamos la ayuda adecuada a las necesidades de cada niño, promoviendo su independencia en la resolución de los problemas que se le presentan. Diversificamos la ayuda porque es la mejor manera de garantizar la evolución correcta de los pequeños.
Clima de seguridad y confianza
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Consideramos que un niño o niña no puede disfrutar plenamente del ambiente del aula si no se siente con confianza, con seguridad afectiva, si no se le escucha y no se le acepta tal como es. Esto define en gran parte nuestra actitud. 

El grupo se compone de niños y niñas diferentes los unos de los otros. Cada uno de ellos tiene unas necesidades afectivas propias, un temperamento único, un ritmo de vida, unas experiencias, etc. Nosotras conocemos, aceptamos, respetamos y atendemos adecuadamente todas sus necesidades. Teniendo en cuenta al grupo, las intervenciones de las educadoras son individualizadas y ofrecemos a cada niño o niña la sensación de una presencia generadora de confianza y seguridad.

Cuanto más pequeño es el niño, en mayor grado considera al adulto como el recurso supremo en caso de una necesidad o dificultad. El pequeño necesita sentir la confianza y la seguridad afectiva que la educadora le brinda cuando le ayuda a enfrentarse a las dificultades, las molestias y los conflictos que vive. El pequeño puede localizar de inmediato a la educadora para solicitar su intervención. La intervención inmediata lo satisface plenamente. No obstante, si la educadora no está disponible en ese momento y difiere su intervención unos instantes, estimula la resistencia del niño ante las pequeñas frustraciones y lo inicia en el respeto a los demás y a las normas de la vida en sociedad.

Para que exista un ambiente de seguridad afectiva, ofrecemos espacios que garantizan la seguridad física del pequeño, son cálidos y acogedores, promueven las relaciones interpersonales y facilitan la exploración, la investigación y la experimentación del niño. El ambiente se dispone para satisfacer las necesidades del niño, responder a sus intereses y, sobre todo, transmitir mensajes de aceptación, respeto y afectividad incondicional.
Aprendizaje significativo - enfoque globalizador
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En todo momento partimos del nivel de desarrollo del niño o niña, valorando los conocimientos previos con los que cuenta.
También aseguramos la construcción de aprendizajes significativos que el niño utiliza en cualquier momento de la vida cotidiana. Para conseguirlo, la información es clara, coherente, organizada y susceptible de poder conectarse con las informaciones de que dispone o de los conocimientos previos. 
Estimulamos la memoria comprensiva del pequeño, activando procesos básicos como la percepción, la atención, la memoria, el lenguaje y el pensamiento. De este modo, el niño o niña puede establecer nexos de comprensión y significación entre lo que ya conoce y la información nueva.
La labor educativa la basamos en el proceso de interactividad entre el niño y el adulto, también entre ambos y los contenidos de aprendizaje, siempre teniendo en cuenta los intereses y necesidades del pequeño.
Para conseguir un aprendizaje significativo buscamos la participación activa del niño para establecer relaciones sustantivas y no arbitrarias entre el nuevo contenido y los esquemas de conocimientos ya existentes.

El enfoque globalizador
En la primera infancia los aprendizajes parten del entorno más próximo y éste es concebido por el niño o niña como un todo. Cualquier acción del pequeño implica todo su desarrollo y la globalidad permite establecer conexiones múltiples entre el conocimiento previo (experimentado o vivido) y el nuevo que se plantea.
El conocimiento de la realidad constituye un proceso activo a través del cuál el niño interpreta parcelas de esa realidad, establece relaciones y atribuye significados. Es un proceso global en el que el niño construye los significados sobre la realidad a partir de sus conocimientos previos y la experiencia que posee, es decir, según el conjunto de sus esquemas de conocimiento. Los esquemas de conocimiento se modifican constantemente, se hacen más complejos y establecen nuevas relaciones entre ellos como consecuencia de las informaciones que van incorporando. 
Organizamos los contenidos de nuestra Propuesta pedagógica en tres áreas que entendemos como ámbitos de la experiencia y del desarrollo infantil, y los abordamos por medio de actividades globalizadas que tienen interés y significado para los niños.

Estos ámbitos de actuación son espacios de aprendizaje de todo orden: de actitudes, procedimientos y conceptos, que contribuyen al desarrollo del niño y propician su aproximación a la interpretación del mundo, otorgándole significado y facilitando su participación activa en él. Al estructurar la propuesta en tres áreas o ámbitos de experiencia, sistematizamos, ordenamos y planificamos la actividad pedagógica. Sin embargo, esta estructuración en ningún momento supone presentar la realidad de forma parcelada, sino ayudar al niño a establecer relaciones entre todos los elementos que configuran esa realidad.
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